
Playas
Es Trenc
Es Trenc es la playa virgen más emblemática de Mallorca: kilómetros de arena clara y agua turquesa en el sur de la isla, sin un solo edificio en primera línea. Protegida como parque natural desde 2017, es una rareza en una isla que construyó casi todo su litoral — y esa misma rareza es lo que la ha convertido en icono y, cada verano, en un problema de masificación.
Un arenal abierto y largo entre Campos y Ses Salines, de arena fina y clara y agua poco profunda, de ese turquesa que explica la comparación —ya cansina, pero certera— con el Caribe. Lo que la distingue no es solo la arena: detrás se extiende un cordón de dunas con vegetación adaptada a la sal y, tras ellas, el Salobrar de Campos, la segunda zona húmeda más importante de la isla después de s'Albufera, con salinas en activo y más de doscientas especies de aves, flamencos incluidos. No hay paseo marítimo, ni bloques, ni hoteles: el horizonte es duna y pinar.
Aquí está la letra pequeña, y conviene conocerla. Se entra por Sa Ràpita, Ses Covetes, la Colònia de Sant Jordi o el aparcamiento de Ses Arenes, y todos son de pago: no hay aparcamiento gratuito. Ses Covetes ronda las 500 plazas; Ses Arenes, unas 1.500. Aparcar en caminos o pinares está prohibido y se sanciona, porque es parque natural. En julio y agosto los aparcamientos se llenan a media mañana, así que quien no madruga acaba dando vueltas o caminando un buen trecho. Fuera de temporada, nada de esto es un problema.
Es una playa virgen de verdad, con lo bueno y lo malo que eso implica. Hay chiringuitos en los accesos, pero ni paseo con terrazas ni la infraestructura de una playa urbana, y el nudismo se practica con naturalidad en algunos tramos. Conviene ser honesto con la masificación: en pleno agosto algunos tramos reúnen más gente que muchas playas urbanas, y no es raro que el arribazón de posidonia —esas "algas" que en realidad protegen el arenal— desluzca la postal. Mayo, junio y la segunda quincena de septiembre son otra historia: entonces Es Trenc sí es exactamente lo que promete.
Es Trenc define el carácter del sur de Mallorca. Campos, Ses Salines, Sa Ràpita y la Colònia de Sant Jordi viven a su sombra: una zona más rural y reposada que el suroeste, de fincas y pueblo de interior, con un litoral que no se puede edificar. Y ahí está la clave para quien compra: comprar cerca de Es Trenc es comprar junto a un paisaje que, por ley, seguirá igual dentro de veinte años. El peaje llega en verano, cuando se comparte carretera y aparcamiento con media isla. Para quien busca vivir todo el año, o disfrutar de la temporada baja, el trato sale muy a cuenta.


