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Playas

Playa de Muro

Playa de Muro, Muro

Playa de Muro es la playa más extensa de Mallorca: seis kilómetros de arena blanca y fina en la bahía de Alcúdia, con un agua tan poco profunda que se puede caminar un buen trecho mar adentro sin que llegue a la cintura. Es la playa familiar por excelencia de la isla, y también la más difícil de resumir: en sus seis kilómetros caben una zona hotelera con todo resuelto, un sistema dunar protegido sin un solo edificio, y un poblado de ciento cuarenta casetas levantadas sobre la arena. Y detrás, s'Albufera, el humedal más importante de Baleares.

Arena blanca y muy fina, entre veinticinco y cuarenta metros de anchura, dunas en buena parte del recorrido y bandera azul. Pero lo que de verdad la define es cómo entra el agua: tan despacio que es, con diferencia, la playa de referencia para quien va con niños. Se divide en cuatro sectores que apenas se parecen entre sí. El Sector 1 y el Sector 2 son la parte urbanizada, con hoteles en primera línea, chiringuitos, restauración y escuelas de deportes acuáticos. Es Comú es justo lo contrario: ochenta hectáreas de dunas y pinar sin un solo edificio. Y Ses Casetes des Capellans es un caso aparte, que merece su propio párrafo.

Aquí no hay letra pequeña, y se agradece: se llega en coche y se aparca gratis. Desde Palma son unos cuarenta y cinco minutos por la Ma-13. En los sectores urbanizados y en Ses Casetes des Capellans hay aparcamiento libre junto a hoteles y restaurantes, y suele haber sitio; la explanada del Pont dels Anglesos es grande, también gratuita, y deja a dos minutos de uno de los mejores tramos. La única excepción es Es Comú: por ser el sector protegido, el aparcamiento es limitado y en julio y agosto conviene llegar antes de las diez. Comparada con Es Trenc, donde todo es de pago, o con Formentor, donde en verano directamente no se puede entrar en coche, Muro es la playa fácil de la isla.

Muro no vende soledad y hace bien en no fingirlo: es una playa turística, con hoteles delante y todo a mano. Pero tiene dos rarezas que la salvan de ser una playa de folleto. La primera es Es Comú: un cordón de dunas de ochenta hectáreas que forma parte del Parc Natural de s'Albufera y está declarado Área Natural de Especial Interés — es la barrera de arena que separa el agua dulce del humedal del agua salada del mar, y ahí no hay nada ni lo habrá. La segunda es Ses Casetes des Capellans: ciento cuarenta casetas levantadas literalmente sobre la arena, con calles de arena, nacidas de una caseta de los señores de Son Santmartí que los capellanes de Muro usaban para veranear. De ahí el nombre. Hoy se heredan de generación en generación y siguen siendo el verano de las familias de la zona, no un producto para el visitante.

Muro sostiene un mercado entero. La zona vive del alquiler vacacional y de un turista centroeuropeo que vuelve cada año, y la razón es exactamente esa agua que no cubre: una familia con niños pequeños elige aquí y repite. Pero el argumento de fondo para quien compra es lo que hay detrás. La mayoría de las playas turísticas de Mallorca tienen hoteles delante y más hoteles detrás; aquí, pasada la primera línea, se abren dos mil hectáreas de parque natural. S'Albufera, declarada en 1988, es el humedal más importante de Baleares: trescientas tres especies de aves censadas, dos tercios de todas las que hay en las islas. Y eso no se edifica nunca. Significa que esta zona no puede crecer tierra adentro: está encajada entre el mar y el humedal, y lo que hay es lo que habrá. Una playa turística con un parque natural por vecino y un tope de crecimiento puesto por ley es una combinación rara — y es lo que explica que aquí el producto aguante.

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